Kommentar zu Hegel und Marx, Capítulo 5
La inversión de sujeto y predicado
El procedimiento de Marx puede resumirse en una frase. Hegel, dice, convierte el predicado en sujeto y el sujeto en predicado: la Idea aparece como lo activo, y las relaciones reales —familia, sociedad civil, Estado— aparecen como aquello en lo que ella se expresa.
„Familia y sociedad civil son los presupuestos del Estado; son lo propiamente activo; pero en la especulación esto se invierte. Pero cuando la Idea se subjetiviza, los sujetos reales —sociedad civil, familia, ‚circunstancias, arbitrio, etc.‘— se convierten aquí en momentos irreales, que significan otra cosa, momentos objetivos de la Idea.“ (MEW 1, 206)
El procedimiento proviene de Feuerbach, y allí tuvo pleno sentido. La crítica de la religión de Feuerbach muestra que las propiedades atribuidas a Dios le han sido sustraídas al hombre: no es Dios quien creó al hombre a su imagen, sino al revés. Quien restituye sujeto y predicado a su lugar correcto gana algo con ello: encuentra al verdadero autor de aquello que se había acreditado a una instancia ajena.
Marx traslada esto a Hegel. En su esquema, la Idea ocupa el lugar de Dios; los hombres reales, el lugar del autor expropiado.
Antes de preguntar si este traslado se sostiene, hay que fijar hacia dónde apunta. Apunta a un modo de hablar que existe realmente en Hegel y que no puede interpretarse hasta hacerlo desaparecer.